La organización Abuelas de Plaza de Mayo confirmó este lunes la restitución del nieto número 140, un nuevo capítulo en la historia de búsqueda de verdad y justicia que ya lleva más de cuatro décadas en la Argentina.
Durante una emotiva conferencia de prensa desde la Casa por la Identidad, en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), Estela de Carlotto, presidenta de la entidad, expresó: “Le damos la bienvenida al hijo de Graciela Romero y Raúl Eugenio Metz. Luchemos para que la verdad no se apague”.
Nacido en cautiverio
El nieto 140 nació el 17 de abril de 1977 en el centro clandestino de detención conocido como “La Escuelita” de Bahía Blanca. Sus padres, militantes del PRT-ERP, habían sido secuestrados en diciembre de 1976 en Cutral Có, Neuquén. Graciela tenía cinco meses de embarazo cuando fue detenida.
Ambos permanecieron en centros de detención ilegal en Neuquén y posteriormente en Bahía Blanca. Desde entonces, nada se supo de su paradero. El bebé nacido en cautiverio fue apropiado y criado lejos de su verdadera identidad durante más de 47 años.
Una búsqueda que no se detuvo
La noticia llega seis meses después de haberse conocido la restitución de la nieta 139. En este caso, la hermana del nieto recuperado, Adriana, fue una pieza clave en la búsqueda. Criada por sus abuelos maternos, Adriana inició años atrás un trabajo activo en la filial marplatense de Abuelas, y finalmente pudo reencontrarse con su hermano.
“Me dijo que había sido criado como hijo único, que no tenía familia… y yo le respondí: ‘¡Ey, acá estoy yo!’”, contó Adriana con emoción y humor. El reencuentro ya se produjo y el contacto se mantiene. “Cada nieto que recupera su identidad nos ilumina un poco más”, expresó.
El valor de la memoria y la identidad
La titular de Abuelas destacó el rol de la sociedad en estas búsquedas: “Gracias al acompañamiento de quienes se animan a aportar datos y a quienes dudan de su origen, seguimos restituyendo derechos fundamentales como el derecho a la identidad”.
Estela de Carlotto también recordó a los abuelos que murieron sin poder abrazar a sus nietos. En este caso, Elisa Kaiser, la abuela paterna, buscó incansablemente al niño, pero falleció en 1992.
“Las Abuelas hacemos justicia también por los que ya no están. Hoy, una vez más, la verdad se impone al silencio, y la identidad florece”, remarcó.
Todavía faltan 300
Con este nuevo caso, ya son 140 las personas que lograron recuperar su identidad gracias al trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo y del Banco Nacional de Datos Genéticos. No obstante, la lucha continúa: aún quedan alrededor de 300 nietos y nietas por encontrar.
Desde Abuelas hicieron un nuevo llamado a quienes tengan dudas sobre su origen o sospechas familiares. “La búsqueda es colectiva y sigue abierta. Cada historia recuperada es una luz que se enciende en la memoria de todos”, concluyó Adriana.
